El proyecto ARMA POETICA por estrenar en abierto, proyecto que promete calibres considerables de artillería poética, me cuenta entre sus colaboradores. Y decido que quiero "inaugurarme" y complacerme en el con una mujer como no podía ser de otra forma. Una poeta que me ha descubierto una gran amiga, y gran libertaria.
Me he leído "Algo de Invierno" a ráfagas de luz,
como debe aspirarse la poesía, a golpes de estados de ánimo. Siempre que cojo el libro me doy cuenta cuán
importante es lo sensorial en estos casos, y cuando poso la palma de mi mano
sobre esa textura de la solapa de ese hermoso editado por Luces de Gálibo, exquisita
textura, me sumerjo en esa luz cegadora
que precede a una imagen que me aguarda. Una imagen llena de palabras y de
abstracciones que se posan en lo cotidiano y lo mutan en un universo de
sensaciones. Isabel Bono. Ella es la poeta. Yo la que mudo un poco la piel cuando la leo. Me dan su
teléfono y la llamo. Y volvemos a lo sensorial. Me dejo llevar por esta
envoltura gozosa que es su voz. Y su voz
es su pizpireta y aguda forma de niña de asomarse al mundo, con la mayor de las
inteligencias. Desde la bondad de estar en un limbo propio preñado de claros y
presagios , de pequeños milagros que ella misma disfruta. Eso me transmite su
voz. Lo mismo que sus poemas.
Le propongo un juego, un intercambio de flujos íntimos. Mis dudas, pensamientos, e íntimos roneos conmigo misma, a cambio de un poema que conecte con cada uno de ellos. Ella acepta. Y es que no se por qué tengo la intuición de que no le gusta explicar su trabajo poético, o seguramente no entiende esa necesidad. Ambas, sonoras, y quizás armadas de miles de soberbias razones para usar la palabra, quizás nos escudamos en su "plasmación" escrita, y sabemos que nos salva, y con eso no hay mas balas argumentativas que valgan.
Empieza así :
Empieza así :
- Isabel, hoy estoy con una idea obsesiva en la cabeza de saberme querida en el
silencio, en la ausencia, en un lugar recóndito de alguien que me busca de
tanto en tanto y no sabe cómo hacerlo. Yo tampoco sé buscarlo en sus desiertos, pero al final acabamos "juntándonos".
Con frecuencia el azar
nos conduce a paisajes desolados
por muchas precauciones que tome
siempre habrá un día
en que aparezcas disfrazado de viento
por suerte
el azar es un muro de aire
imposible de esquivar
(Del libro "Hombre lento")
nos conduce a paisajes desolados
por muchas precauciones que tome
siempre habrá un día
en que aparezcas disfrazado de viento
por suerte
el azar es un muro de aire
imposible de esquivar
(Del libro "Hombre lento")
El resto, si os interesa lo tendreis que descubrir en la Parabellum Magazine....
nota : he decidido como siempre hago en el deleite de la palabra, asaltar el formalismo del lenguaje, y acariciarlo a mi antojo en aquellas palabras que van entrecomilladas
nota : he decidido como siempre hago en el deleite de la palabra, asaltar el formalismo del lenguaje, y acariciarlo a mi antojo en aquellas palabras que van entrecomilladas

